Texto enviado al diario La Nación para la publicación del domingo 18 de Enero de 2015.

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La política monetaria es absolutamente dependiente de la política fiscal. El balance del Banco Central se deteriora al ritmo del déficit fiscal y las necesidades de financiamiento del tesoro nacional. Y ese deterioro no es sólo el resultado de la emisión de pesos con destino fiscal, sino también de la sustitución por Letras Intransferibles del Tesoro Nacional de reservas internacionales del BCRA que se destinan al pago de los vencimientos en dólares de la deuda pública. La escasez de dólares se perfecciona entonces, abundan pesos y se sustituyen dólares contantes y sonantes por papelitos del tesoro nacional y swaps en yuanes. Resultado: inflación; incertidumbre nominal; desconfianza; pérdida de grados de libertad para hacer políticas; y controles, intervenciones y cepos varios (el “invento” de 2014 fue pisar los pagos de importaciones).

Si tomamos en cuenta lo acontecido en el último trimestre del año en materia fiscal y monetaria; si tomamos por serias las aseveraciones del ministro de economía que de la recesión se sale con más gasto público; y tratándose de un año electoral, es de esperar que en 2015 la emisión con destino fiscal y el deterioro del balance del BCRA se aceleren y que las políticas de intervención de mercados y precios se mantengan e incluso se profundicen.